La formación cívica en los cuarteles de Bolivia y las milicias bolivarianas en Venezuela

La alianza pueblo-FAS proclamada, desde 2005, por Evo Morales no fue un mera declaración retórica, sino muy al contrario el argumento que justifica la importante transformación de la Defensa que, desde entonces, ha experimentado el país. Al igual que el presidente Chávez, la ambición de Evo Morales era invertir los términos de la relación pueblo-FAS de la represión a la colaboración y la unidad. Según ambos mandatarios, los militares históricamente habrían estado dominados por las elites y el imperialismo para controlar al pueblo.

Los objetivos de esta alianza son trascendentales y coincidentes en el caso boliviano y venezolano, ya que dicha alianza o unión cívico-militar, convierte no sólo al pueblo sino también a las FAS en actores fundamentales para efectuar, lo que sus respectivos mandatarios, coinciden en calificar como una "revolución democrática".

La principal contribución de las FAS para lograr los cambios perseguidos es su dedicación al "desarrollo social". Una misión que ha justificado el crecimiento exponencial, a lo largo de estos años, de cometidos que van desde la asistencia médica o la alfabetización de zonas rurales a la participación militar en el ámbito productivo. Los proyectos en marcha pretenden abarcar multitud de ámbitos sociales y productivos.

El presidente Morales quiere hacer de las FAS "la universidad de los pobres", proporcionando formación profesional a los soldados conscriptos, o hacer de la corporación militar una "empresa de desarrollo nacional puntero". Sin embargo esta "contribución" militar a la llamada revolución democrática tiene como consecuencia directa el riesgo de militarización de los espacios civiles, tanto en Bolivia como en Venezuela. En este último caso, las FAS no solo ejecutan políticas sociales y productivas, sino que las diseñan y gestionan.

Pero este riesgo de militarización es aún mayor si consideramos que la unión pueblo-FAS es una relación de reciprocidad. Como contraparte a la labor de las FAS; el pueblo a su vez está implicado en la Defensa de la nación, si ello fuera necesario. En la Constitución venezolana de 1999, los ciudadanos junto con el estado son corresponsables de la Defensa nacional. La expresión institucional de esta responsabilidad son las llamadas milicias bolivarianas, tal y como dispone la Ley Orgánica reformada y vigente.

En Bolivia esta cuestión no se contempla en su nueva Constitución, ni hasta el momento se había desarrollado proyecto alguno en este sentido. Sin embargo, recientemente se ha hecho público el desarrollo de programas para la instrucción de civiles en diferentes cuarteles.

El gobierno lejos de desmentirlo, lo ha confirmado y justificado. Justificación que es realmente preocupante ya que el vicepresidente García Linera considera que el lugar más idóneo para recibir instrucción cívica son los cuarteles.

Esta sorprende declaración pretende acallar las acusaciones que apuntan a que la instrucción recibida es militar. Sea cívica o militar, el tipo de formación impartida, no deja de ser preocupante en ambos casos. Por el momento se puede constatar que hay una evidente militarización, cuando no un probable proceso de formación de milicias ciudadanas. Con esta novedad la organización de la Defensa en Bolivia daría un paso más hacia el modelo venezolano.

*Sonia Alda es Doctora en Historia por la UAM y profesora en el IUGM

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